¿Cómo responden los organismos a los cambios en el ambiente?

Inicialmente si hablamos de la humedad es importante mencionar que es un factor determinante para la cantidad y distribución de los seres vivos sobre el planeta, por consiguiente en sectores como la laguna o el bosque que tienen altos niveles de humedad es posible evidenciar una gran diversidad de flora y fauna, estratos arbóreos, arbustivos pero escasos, grandes cantidades de material orgánico como fuente de alimento tanto para plantas como animales. En contraste con esto en “Sabrinsky” las plantas para conservar la poca agua que tienen, ejercen una reducción de la relación entre la superficie y el volumen y una baja densidad de estomas ya que, si la transpiración potencial es muy alta y tienen poca agua disponible para absorber por sus raíces se pueden deshidratar. En los animales  pueden vivir del agua gracias a las  reacciones del metabolismo e incluso, por tiempos muy breves, sólo de la que extraen del metabolismo de los alimentos en su organismo

Los organismos, sean de la laguna, el bosque o el “desierto” se verán fuertemente afectados por la temperatura, en la medida que, los procesos metabólicos son alterados, oscilando dentro de un rango de tolerancia, el cual dependerá directamente de la intensidad de cambios que ejerza éste factor sobre el hábitat de los diferentes organismos, así, puede que cada organismo podrá generar respuestas fisiológicas, como la evapo-transpiración en las plantas, o respuestas comportamentales como el exponerse a la radiación directa del sol, en el caso de algunos animales, como, los reptiles.

Para el caso de los vientos o corrientes de aire, es posible observar como es tal la influencia de este factor en el alto de Mondoñedo y el Bosque de las Mercedes, ya que son las corrientes aéreas las que han definido en gran parte que sea seco y húmedo, respectivamente, cada zona. En ese sentido habrá una limitación en la dispersión de los organismos. Adicionalmente, algunos organismos necesitarán de tal factor, para lograr dispersarse como tal dentro de una zona, como sucede con el polen de algunas plantas.